Es curioso. Ahora que salgo de una lesión y me estoy recuperando poco a poco quiero correr rápido todos los días. Cuando podía entrenar seis de siete días de la semana estaba contento cuando me tocaban las sesiones de descanso.

Cuando vivía en Alicante tenía ganas de lluvia. Ahora que tengo lluvia de sobra en Alemania echo de menos el sol.
Queremos, lo que no tenemos. No apreciamos, lo que tenemos. Y en ocasiones peor. Lo damos por hecho hasta que ya sea así.
Muchos de nosotros se hacen alguna de estas preguntas.
¿Qué harás cuando no tengas que ir a trabajar?
¿Qué harás cuando hayan salido los niños de casa?
¿Realmente es la pareja con la que quiero pasar toda mi vida?
¿Cuándo es el momento perfecto para…?
Poco tiempo después de dejar de trabajar, echamos de menos los compañeros de trabajo.
Cuando no estén los niños, faltará el ruido pero también las risas.
Cuando no estés ya con la pareja, te acordarás de su sonrisa y del olor de su cabello.
Los humanos somos como un imán inverso. Cuando más cerca lo tenemos, más lo rechazamos. Y cuando más lejos está, más lo deseamos de cerca.
Cuando hay un cambio y dejamos atrás una cosa lo hacemos doblemente. Dejamos tras lo malo pero también lo bueno. Muchas veces nos olvidamos de ello.
Hay que centrarse más en las cosas y más en las cosas buenas. No siempre estarán y hay que apreciarlas mientras las tengamos.
Stay tuned.
The post El dilema imposible que todos tenemos y vivimos a diario first appeared on Marketing de Guerrilla en la Web 2.0.
